Ventajas e Inconvenientes de su Consumo

Jueves, 18 Septiembre   

Las sardinas son un alimento muy recomendable. Su composición en ácidos grasos insaturados (los de efectos beneficiosos sobre el nivel de colesterol) ayuda a equilibrar el exceso de grasas saturadas (de efectos negativos sobre el colesterol) de nuestra dieta habitual. Los minerales y vitaminas que aportan las sardinas son, de otra parte, muy interesantes. Su contenido en calcio (si se come la espina), magnesio y hierro, y en vitaminas como la A y la D, convierten a este alimento en muy adecuado en la infancia, la adolescencia, el embarazo y la lactancia, épocas en las que las necesidades de nutrientes son elevadas.

No obstante, no todo son ventajas. Quienes padecen de hiperuricemia o gota, deben limitar el consumo de sardinas y resto de pescados azules por su riqueza en purinas. Las purinas, al ser metabolizadas en nuestro organismo se transforman en ácido úrico. También hay que tener en cuenta la forma de preparación o de conservación de este pescado; fritas, rebozadas o enlatadas en aceite, son un alimento poco recomendable dentro de la dieta habitual, principalmente de quienes desean controlar el peso.