La Seguridad Alimentaria en la Tercera Edad

La Seguridad Alimentaria en la Tercera Edad

Jueves, 18 Septiembre   

 

Una de las causas de este fenómeno es que muchas de las funciones corporales se ven mermadas con la edad. Por ejemplo, son comunes los problemas de vista, lo que dificulta la lectura de las instrucciones de preparación o las fechas de caducidad. Una persona que no ve bien puede no percatarse de que un plato o un utensilio no está bien limpio o de que un alimento ha cambiado de color.

El sentido del olfato se vuelve menos agudo con la edad, y puede empeorar a causa de la medicación o las enfermedades. Muchos agentes nocivos presentan olores desagradables que nos avisan del mal estado de un producto, y una persona con el olfato dañado puede no darse cuenta.

Los dedos a veces pierden fuerza y destreza, dificultando la realización de tareas tales como pelar verduras, envolver la comida o abrir y cerrar envases. A veces las personas mayores no son capaces de ponerse guantes para lavar la vajilla, lo que les impide fregar a la temperatura adecuada.

También hay mucha gente mayor que no puede caminar sin ayuda y que tiene dificultades para agacharse o permanecer mucho tiempo de pie, por lo que limpiar la cocina o los armarios puede convertirse en algo imposible. Algunos no pueden salir a comprar y acaban acumulando productos caducados.

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